LAS APARIENCIAS SÍ IMPORTAN

“La mujer del César no solo debe serlo, sino parecerlo”. ¿A quién le suena esta cita histórica?

Seguro que más de una vez hemos utilizado esta expresión para referirnos a la necesidad de guardar las formas en determinadas circuncidas o momentos por el beneficio último de nuestro objetivo, y en la farmacia es completamente aplicable en lo que a la proyección de la misma se refiere.

Aunque pudiera parecerlo, no estamos aquí hablando de escaparates o lineales, de los que no es menester ahora dar opinión, sino de los recursos humanos dentro de la farmacia y la imagen que de esta proyectan; es decir; de las personas que tenemos tras el mostrador.

Nos guste o no, no sirve únicamente que nosotros a nivel interno creamos que las cosas marchan bien y el equipo hace piña, sino que es necesario que nos molestemos en trasmitirle esa buena sensación a nuestro público.

Si uno cierra los ojos y piensa lo que, tras la calidad de la comida, valora en un restaurante, probablemente le vendrán a la cabeza asuntos como el ambiente del sitio, el trato de los camareros, la rapidez y la eficacia en el servicio (…) haciendo todo esto una suma de circunstancias que nos harán volver o no.

Teniendo en cuenta que el producto que ofrecemos en las farmacias es exactamente el mismo en una que en otra (no son unas croquetas caseras cuyo sabor dependan de la mano del cocinero) ¿por qué elegirán nuestra farmacia para volver a por algo? Por el trato humano que se les ofrezca en la dispensación o venta, y no importa ahora si hablamos del medicamento puro o de la venta libre.

Cuando uno entra a una farmacia y siente el mal ambiente que hay entre los compañeros, la falta de intención de ayuda cuando uno de ellos tiene alguna duda y pregunta al de al lado o las pocas ganas que hay en aportar soluciones en conjunto al paciente o cliente, SE NOTA. Y se nota mucho. Y esto incomoda al personal.

Es deber del empresario o gestor de la farmacia averiguar cuáles son las necesidades de cada trabajar y del grupo en conjunto, y poder ofrecerlas para mantener esa buena “vibra” que hace que nuestros fieles vuelvan.

Asimismo, saber gestionar esto ayudará sin duda alguna a la retención del talento, ya que como demuestran la mayoría de estudios de clima laboral es ello algo de los más valorado en un equipo de trabajo. Esto no indica, por supuesto, que no existan los conflictos sino que es importante saber gestionarlos.

¿Cómo se gestiona el ambiente de un grupo? Cada colectivo genera sus costumbres, normas y valores no escritos que les ayudan al funcionamiento del día a día, por lo que las herramientas que hay que poner a disposición de nuestros empleados, para formar equipo o minimizar los conflictos, deberán ser distintas dependiendo de cada necesidad.

Aun así, podemos recordar aquellas estrategias básicas y comunes encaminadas a lograr este deseado buen ambiente de trabajo:

  • Comunicación: No solo del titular a sus empleados, sino también de los empleados entre ellos. Algo tan sencillo como la organización de los horarios de fin de semana para compatibilizar la vida personal, puede ayudar a formar equipo y además disminuye las tareas y responsabilidades del titular.
  • Plantear objetivos comunes: Muchas farmacias se platean (o ya tienen implantado) un sistema de incentivos. Aunque estos favorecen el incremento de ventas, también pueden perjudicar el compañerismo. Por eso una buena estrategia para evitar esta consecuencia pueden ser los incentivos grupales, para favorecer que todos los miembros vayan orientados en la misma dirección.

Por supuesto, no debemos olvidar que los objetivos que se plantean deben ser consensuados entre todos los miembros, ya que la participación en la toma de decisiones ayuda a su vinculación para la consecución de los objetivos y con la farmacia.

  • Delegar diferentes responsabilidades a cada miembro: Cada empleado tiene sus virtudes y defectos, y por tanto a cada uno se le dan mejor unas cosas que otras. Utiliza ese potencial en tu beneficio, otórgale responsabilidad en el área que se le da mejor. Esto desarrollará aún más su potencial y se sentirá valorado.

No olvidemos tampoco, que cada equipo tiene sus características particulares, que harán que cada estrategia tenga resultados diferentes.

Los resultados positivos dependerán del grado de conocimiento de nuestros propios empleados y de las características del equipo de trabajo formado, así como saber trasmitirlos al público entrante, como pedía Julio Cesar de su esposa Pompeya.

(De hace más de 2000 años es la lección. Nada nuevo pero siempre actualizado).

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