¿DÓNDE PREFERIMOS TRABAJAR?

“Dime cómo eres y te diré dónde trabajar”.

Así podría resumirse el interesante test de Myers-Briggs, enunciado ya en tiempos de la II Guerra Mundial, que ayuda a una persona a identificar algunas de sus preferencias personales más importantes. Estas preferencias, bien analizadas e interpretadas, pueden ser tremendamente útiles a la hora de clasificar a los trabajadores que debemos gestionar en función de su personalidad.

Aunque en FARMATALENT defendemos que alguien que gestiona personal debe perder el miedo a afirmar con rotundidad que no todos valemos para todo, ha de quedar claro que este test no mide la aptitud de la persona para un determinado trabajo, sino la inclinación hacia una preferencia con respecto a otra.

Traducido a unos modos más simples, este test mide dónde -a priori-, alguien estaría más a gusto trabajando.

Aunque no es menester en este escrito, por extensión, hacer un análisis detallado de la clasificación que hacían Katharine Cook Briggs e Isabel Briggs Myers (madre e hija creadoras del test) para “encajar” a las distintas personalidades humanas en los distintos perfiles profesionales, sí que merece la pena extraer los tres tipos que hacen referencia directa a lo que en una farmacia podríamos necesitar:

  1. Los realistas, que toman decisiones rápidamente, en la parte más ejecutiva de la gestión de la farmacia.
  2. Los que valoran la responsabilidad y el compromiso en el área más contable o financiera de nuestra oficina.
  3. Lo más sociables, los que quieren ayudar a sus compañeros y para ello trabajan en equipo en la parte más comercial y de cara al público. Suelen ser también los más modestos y resueltos, dispuestos a ayudar per se porque lo llevan en su ADN.

En FARMATALENT creemos que deben irse perdiendo los complejos que se niegan a clasificar a los trabajadores como si esto tuviera un componente despectivo… Antes bien, estamos seguros de que conocerles y ubicarles en su mejor lugar solo traerá buenos resultados en su desempeño diario y, por ende, en los resultados globales de la farmacia.

Conocer el potencial y las competencias de uno mismo (o de nuestros trabajadores si nuestra labor es gestionarlos) resulta fundamental no sólo para elegir la carrera profesional, sino también para reorientar la trayectoria profesional una vez encauzada esta o para adquirir nuevas responsabilidades. Este proceso se debe centrar en tres áreas: conocimientos, competencias -qué habilidades hemos ido adquiriendo- e intereses.

Aunque hay habilidades generales que son exigidas para casi cualquier puesto (como el conocimiento técnico, la capacidad de aprendizaje y la facilidad para adaptarse al cambio), estas capacidades básicas deben ser analizadas junto con las  competencias naturales para dar con el puesto adecuado para cada uno.

Como ya hemos repetido en otras ocasiones, trabajar a gusto (con todo lo que ello implica) repercute directa e indirectamente en el rendimiento del trabajo y los números finales de la empresa, por lo que es más que interesante que el gestor de la farmacia se tome la molestia de conocer el carácter de sus empleados y tratar así de ubicarles en el sitio más idóneo para ellos.

No se trata aquí de aplicar aspectos tan técnicos y detallados como los resultados que pueda mostrar el mencionado test, pues entendemos que en una PyME como una farmacia probablemente esto se escape de las manos del gestor; pero una buena capacidad de observación debería ser suficiente para cubrir tal objetivo. Si a Laura le encanta el trato con el público, es extremadamente simpática y disfruta asesorando a los pacientes, coloquémosla tras el mostrador principal. Dejemos que el laboratorio lo ocupe Juan, por ejemplo, feliz entre sus tubos y sin tener que explicar a nadie los beneficios que otorga ese remedio que a base de concienzuda devoción prepara.

Seguramente nadie dude de que Cristiano Ronaldo o Lionel Messi serían unos estupendos defensas si jugaran en esa posición; pero desarrollan su máximo potencial como delanteros porque es ahí donde juegan más cómodos.

Preguntar, conocer y ubicar: todos ganan.

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