EL TRABAJO, NUESTRA SEGUNDA CASA

Conocido por todos es el argumento del buen vendedor de colchones 

cuya máxima estrategia de marketing es hacerle ver al indeciso comprador que debe elegir un buen colchón, y gastarse “algo más” de dinero si es preciso ya que va a pasar sobre él un tercio del resto de su vida… Y lo cierto es que da para pensar.

A menudo no nos damos cuenta de la cantidad de horas que pasamos en nuestros lugares de trabajo y, haciendo una cuenta rápida, resulta que es entre el 50 y el 70% de las horas del día que estamos despiertos, ¡y eso es mucho!

En nuestro caso, esa cantidad de tiempo se pasa en una farmacia, con compañeros de todo tipo, clase y condición; unos más parecidos a nuestra forma de ser y otros menos, pero todos compañeros con los que pasamos horas enteras y, por la cuenta que nos tiene a todos, ¡debemos respirar un buen ambiente!

Prestigiosas universidades de todo el mundo han invertido tiempo y dinero en costosos estudios que revelan algunas de las claves para lograr el ansiado “buen ambiente” entre los empleados, ya que la “felicidad” con la que se trabaja repercute directamente en la rentabilidad que se produce… y en FARMATALENT lo creemos también, pero pensamos que a veces bastan unos sencillos consejos para lograr ese aire limpio y sin malos humos:

1-Tener buena cara todos los días no significa estar guapo todos los días, sino sonreír y demostrar una actitud positiva. Transmite empatía al otro y muéstralo en las expresiones de tu cara, ¡verás lo reconfortante que es ver cómo te lo devuelven!

2-Charlad más allá de lo que los medicamentos exigen… No es necesario ser “amigo” de todos tus compañeros de trabajo, pero conocerles algo más de lo que se muestra bajo esa bata blanca invita a socializar mejor: un café, un paseo al salir del turno… Cosas de la vida mundana que hacen más humana tu jornada laboral.

3-Haceos favores entre vosotros: el desenfadado “hoy por ti, mañana por mí” tiene mucho más poder de lo que la gente imagina, y evita que pequeños problemas con fácil solución se conviertan en quebraderos de cabeza tanto para jefes cono para empleados. A veces la llamada “mano izquierda” y el sentido común son más útiles que la rigidez de la norma.

En fin, hay millones de pequeños gestos y detalles que tanto empleados como jefes pueden y deben hacer para mejorar su día a día en la botica… Y lo que es bueno para la farmacia lo es también para los que en ella “habitan”.

Por cierto, que esto de la felicidad en el trabajo no es cosa de modernidad, pues ya lo adelantaba el griego Aristóteles hace 24 siglos al afirmar que: “el placer en la tarea aporta perfección al trabajo”.

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